Recordando la figura y la obra de Enric Aguilar i Matas

Nuestro hermano Enric ha dejado un rico legado en los ámbitos humanístico y musical. Ya siendo adolescente improvisaba al piano pequeñas composiciones sardanísticas, siguiendo en esto la tradición familiar de nuestra abuela Rosario Lacort, maestra de profesión que a la vez cultivaba el saber pianístico.

Enric, tras una breve incursión en la carrera de medicina, se sintió llamado a hacerse monje de Montserrat, donde cursó los estudios de filosofía y teología. Era entonces el Montserrat del abad Escarré, quien impulsó un pensamiento fuertemente progresista y catalanista en una gran parte de la comunidad benedictina de la época. Libertad de pensamiento en el ámbito religioso y catalanidad que fueron también para Enric dos de las motivaciones más hondas en el transcurso de su vida y de su obra. Al acabar sus estudios montserratinos, marchó a Alemania y, a su regreso, decidió pedir un permiso de exclaustración que le permitiera ensanchar su visión espiritual y religiosa, sin las trabas institucionales características de la época. Se dirigió a la India, donde mantuvo un estrecho contacto con Raimon Panikkar y también con Sri Punja, uno de los discípulos del famoso místico hindú Ramana Maharshi. Aprovechó sus años de estancia en la India y en Sri Lanka para obtener el B.A. Honours Degree por la Universidad Sri Jayawardenepura de Sri Lanka, graduación necesaria para investigar en las obras propias del budismo. Posteriormente, completó sus estudios en la universidad inglesa de Lancaster, donde obtuvo el título de doctor en Estudios Religiosos.

Al regresar finalmente a Barcelona, obtuvo la licenciatura en Filosofía por la Universidad de Barcelona y la graduación en Filología y Literatura catalana, hecho que le permitió vivir de dar clases en el Instituto Menéndez y Pelayo. Su conocimiento de muchas lenguas y las consideraciones de tipo filológico y etimológico que podía hacer eran realmente admirables. A partir de dicho momento, su vida transcurrió entre la publicación de varios libros y la composición sardanística. Algunos de sus libros más conocidos son: 

The Sacrifice in the Ṛgveda. Publicado por la Ṛgvedic Society. Publicación de su tesis doctoral. Universidad de Lancaster, Inglaterra.

Vers una sexologia de la religió. Edicions 62, 1982.

Eros i els seus rostres enigmàtics. La Llar del Llibre, 1989.

Apunts de la Metafísica de l’Èxtasi. En cerca d’un paradigma religiós més ampli. La Llar del Llibre. 1990

Sexe i utopia. Una visió iconoclasta de la sexualitat. La Llar del Llibre, 1991.

Por lo que respecta al mundo sardanístico, asistió regularmente a los encuentros de sardanas organizados por la asociación sardanista Violetes del Bosc ante la catedral de Barcelona. Ahí fueron estrenadas algunas de sus sardanas, a menudo interpretadas por la Cobla Sant Jordi, que interpretó también el conjunto de sus 24 sardanas contenidas en dos CD (Cruïlles y Les Quatre Estacions) editados por Audiovisuals Sarrià. Estas composiciones fueron elaboradas por Enric y orquestadas por Joan Jordi Beumala, músico, compositor, lutier y, sobre todo, amigo. 

Pocos años antes de morir, recibió un homenaje en Olesa de Montserrat por su obra sardanística y por su sardana “Olesa em sedueix”. Este homenaje le emocionó muy profundamente dado que se sentía vinculado a Olesa desde la infancia, cuando pasábamos los veranos en la casa solariega de nuestro abuelo Joan Matas i Carreres.

Su visión de la sardana no era para nada convencional. Se podría resumir con sus propias palabras diciendo:

La esencia de la sardana no es profana sino sagrada, como ocurre con la esencia misma del hombre. Queremos decir con ello que la sardana es algo más que una danza popular que bailan por gusto centenares de personas (desgraciadamente cada vez mayores y con dificultades para encontrar un relevo generacional). Por otro lado, la sardana es algo más que una expresión de sentido estético, democrático y poco sexista del pueblo que la baila. La sardana es, como deja entrever la obra de Maria Gabriele Wosien, un conjunto de símbolos sagrados en movimiento.

La figura de un círculo vacío por dentro que asume la sardana en cuanto que variante de una antigua danza redonda, simboliza con su movimiento atrás y adelante, que tiene en común con el contrapás los altibajos del movimiento cósmico alrededor del Punto No-Dimensional de la Divinidad o que, si se quiere, representa el movimiento oscilante pero progresivo del tiempo centrado en la intemporalidad…

Cruïlles

de Enric Aguilar
Interpreta: Cobla Sant Jordi
Disco editado por Audiovisuals Sarrià

Les Quatre Estacions

de Enric Aguilar
Interpreta: Cobla Sant Jordi
Disco editado por Audiovisuals Sarrià

Partituras